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La constructora navarra Arian ejecutará un proyecto inmobiliario en Shanghai

La empresa navarra Arian, dedicada a la construcción y gestión de infraestructuras, va a desarrollar un proyecto inmobiliario en China, según indicó ayer uno de los consejeros de la compañía, Manuel Ayerdi Olaizola, en el foro Cómo hacer negocios con China, promovido por la Fundación Empresa-Universidad de Navarra y Caja Rural.

Manuel Ayerdi explicó que Arian trazó un plan estratégico que abarcaba de 2002 a 2005, y que a finales de 2004 analizaron su evolución: "Vimos que iba bien, que las perspectivas para 2005 eran positivas y que los escenarios para 2006 e incluso 2007 eran favorables, pero a más largo plazo se vislumbraron dificultades derivadas de circunstancias como la restricción de los Fondos de Cohesión de la UE y la posibilidad de que las administraciones públicas, que son nuestro primer contratador, entrasen en una fase de dificultades económicas que les obligaría a buscar soluciones imaginativas para ejecutar sus inversiones, soluciones que requerirían empresas con músculo financiero".

Por ello, Arian empezó a buscar otras fuentes de generación de ingresos mediante la diversificación de sus actividades, abriéndose al campo inmobiliario, y la captación de nuevos clientes. En esos planes no figuraba ninguna actividad en China, "pero llegó a nuestras manos un proyecto que se iba a llevar a cabo en una ciudad al norte de Shanghai y decidimos hacer una prospección en la zona".

Manuel Ayerdi explicó que "allí nos dimos cuenta de que China ya es uno de los centros del mundo, porque es un país con millones de habitantes, rodeado de países con millones de habitantes, y un contexto macroeconómico muy favorable porque son muchas las posibilidades de inversión".

Durante nueve "nos dedicamos a conocer el país, su sistema de gobierno, el mercado, las autoridades y su normativa legal, así como su dinamismo, usos y costumbres", al tiempo que la empresa creó una sociedad de capital íntegramente extranjero (100% Arian) y montó una sede en un local alquilado donde empezaron a trabajar "cuatro o cinco personas que viajábamos desde Pamplona y otras cuatro o cinco contratadas en Shanghai.

En septiembre de 2005 logró el derecho de uso de un terreno en (en China el suelo es de propiedad estatal) a través de la correspondiente licitación, e iniciaron la complicada tramitación administrativa (son necesarias, por ejemplo, cinco licencias que se consiguen sucesivamente, una vez que ha sido concedida la anterior), el desarrollo del proyecto y la negociación y formalización de contratos, "que es en la que nos encontramos, por lo que esperamos iniciar las obras en mayo o junio".

Manuel Ayerdi no dudó en recomendar a los empresarios asistentes al foro que atiendan a las oportunidades de negocio que se abren en China, y en este sentido destacó "el deseo de las autoridades de atraer inversión extranjera, tienen un interés extremo que se traduce en todo tipo de ayudas: fiscalidad favorable, empresas a disposición del inversor para facilitarle las gestiones, y eso compensa las dificultades que plantea la relación con las autoridades chinas".

Cada seis meses, plano nuevo de Shanghai

El desarrollo de Shanghai es de tal magnitud y tan rápido que cada seis meses es necesario actualizar el plano de una ciudad que ya cuenta con 14,6 millones de habitantes, dominada por edificios futuristas y donde la actividad, en todos los aspectos, es frenética. Es el escenario propicio para buscar oportunidades de negocio, porque fluye el dinero propiciando la expansión de una clase media cuya renta per cápita crece posibilitando su incorporación a la sociedad de consumo. Además, los costos operativos para crear una delegación o abrir una oficina son reducidos, y la población se muestra acogedora y curiosa con los extranjeros. Pero también hay dificultades. La principal es el idioma, y aunque en Shanghai es fácil entenderse en inglés, fuera de la ciudad hay pocas posibilidades de encontrar personas que lo hablen. Tampoco es fácil la relación con la administración, la autonomía provincial -y sobre todo local- es muy importante en temas como la normativa urbanística o tributaria, lo que genera inseguridad y legislaciones diferentes. Además, existe una cultura de negociación diferente, en la que influyen las posibilidades de descuento y rebaja de precios.

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